martes, 5 de mayo de 2026

LA MOMIA DE LEE CRONIN

 

El irlandés Lee Cronin (Bosque maldito y Posesión infernal: El despertar) vuelve a apostar por el terror y firma esta digna película de género. Reformula algunos tópicos y mantiene siempre la tensión narrativa. Cuenta con un buen diseño de producción, aunque se aprecian ciertos efectos digitales mejorables. Maneja con solvencia los elementos característicos del llamado Body Horror y asistimos a secuencias inundadas de sangre. Con ánimo de elevar los impactos visuales, se excede en artificios durante los últimos minutos. Pese a ello, quienes disfrutan pasando miedo en las salas no se la pueden perder.

Charlie Cannon lleva tiempo ejerciendo de reportero televisivo en El Cairo. Se instaló allí con su esposa y sus dos hijos. Ahora, todos están ilusionados con la posibilidad de que le ofrezcan un puesto en Nueva York y regresar a casa. Ese sueño se tuerce cuando secuestran a la pequeña Katie. Ocho años después, reciben una llamada de la embajada norteamericana en Egipto. Por fin, la han encontrado, pero se encuentra en estado catatónico y desnutrida. La trasladan al hogar familiar, en Albuquerque, donde empieza a manifestar unas reacciones preocupantes, tanto, que se antojan sobrenaturales.

LA MOMIA DE LEE CRONIN

Ofrece unos preámbulos prometedores en clave de misterio. Introduce ya a la mítica y aterradora figura sobre la que gira la trama. Transita a terrenos profundamente dramáticos sin decaer. En esos compases iniciales describe adecuadamente las circunstancias de los protagonistas. Prepara el marco idóneo para que se desarrollen los truculentos acontecimientos posteriores.

Dosifica con criterio los episodios escalofriantes y resulta fácil intuir sus fuentes de inspiración. El título invita a pensar en versiones anteriores de La momia; sin embargo, sus influencias se perciben puntualmente. Por el contrario, recuerda en mayor medida a otros títulos. Así, sorprende con un claro homenaje a El exorcista (1973), y termina tomando unas hechuras propias de las historias demoníacas.

Lo resuelve con un clímax agitado y recorrido por el gore, en el que incluso se advierten detalles bastante grotescos.

Respecto a los apartados técnicos, cabe destacar particularmente la eficiencia y cuidado con que se han empleado los responsables del maquillaje.

Jack Reynor (Midsommar) y Laia Costa (Cinco lobitos) ofrecen unas interpretaciones correctas; no caen en exageraciones gratuitas. Entre los actores secundarios debe mencionarse el trabajo de la sobria y convincente May Calamawy (Caballero Luna).









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