La exitosa novela homónima, escrita por la ganadora del Premio Planeta Eva García Sáenz de Urturi, proporciona este aceptable thriller. Siendo mejorable en varios aspectos, procura ser coherente sin abusar de piruetas imposibles, y mantiene siempre el interés por sus dos vertientes narrativas. Con los medios justos y un reparto que cumple sin deslumbrar, guarda bien sus secretos hasta los últimos instantes.
Vitoria, 2022. El perfilador criminal Unai López de Ayala, alias Kraken, recibe una llamada anónima amenazante. Tiene siete días para encontrar el legendario Libro Negro de las Horas, o su madre, a quien creía muerta desde que era niño, morirá. Al principio no se lo toma en serio, pero unos atípicos asesinatos, vinculados por extrañas circunstancias, le obligarán a colaborar con la que, tiempo atrás, fue su compañera, la inspectora de la Ertzaintza Estíbaliz Ruiz. Las pesquisas los llevarán a contactar con reputados bibliófilos. Descubrirán un universo en el que las obsesiones de los coleccionistas tropiezan con los fraudes.
Las primeras escenas resultan altamente inquietantes. Presentan detalles curiosos y despiertan grandes expectativas. El relato no tarda en desdoblarse. Se retrotrae a 1956 y avanza hacia mediados de los años 70. Alterna ambas historias con fluidez y, aunque sus respectivos tonos son diferentes, contienen elementos muy intrigantes.
La trama policíaca recorre los lugares comunes del género; sin embargo, evita caer en lo previsible. Solo se excede en el ir y venir del protagonista a Madrid. Le acompaña un nutrido elenco de secundarios que realizan, en general, aportaciones determinantes. Aun así, cabe pensar que en la obra adaptada tendrán una mayor entidad.
En los minutos finales se producen algunos giros ligeramente forzados. No obstante, coloca unas notas emotivas en el desenlace que permiten cerrar el filme de forma adecuada.
Cuenta con una factura eficaz. Sin buscar lucimientos, los apartados técnicos atienden las exigencias del guion.
Por el contrario, los intérpretes rinden de manera desigual. Hay actores que resuelven sus papeles sin demasiada convicción y ninguno brilla especialmente. Únicamente Maggie Civantos (Vis a vis) supera al resto por la desenvoltura y seguridad que muestra.

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