Júlia de Paz Solvas, tras su notable ópera prima en solitario, Ama (2021), regresa a las salas con este apreciable drama. Vuelve al cine social abordando un tema recurrente como la violencia de género, pero aporta una interesante perspectiva. La directora, coguionista de la premiada serie Querer, conoce bien las consecuencias del conflicto que cuenta y lo trata con honestidad, minimizando las manifestaciones agresivas. La autenticidad preside la puesta en escena gracias a la loable complicidad de todo el reparto.
Carla está muy afectada desde que dejó el hogar familiar y se mudó con su madre, víctima de malos tratos. Sin embargo, esta adolescente echa en falta al padre ausente, un reputado pintor a quien admira, y con el que comparte solo unas horas cada semana. Mientras intenta que la situación no le perjudique en los estudios, las circunstancias le superan. Antes o después, habrá de tomar partido y afrontar la realidad que se resiste a ver.
Igual que hacía la reciente película belga Yo te creo, se centra en el eslabón más débil de la ruptura. Resulta especialmente dura cuando previamente se han presenciado agresiones físicas. Aquí retrata los traumas que genera con sutiles indicios. También incide en lo que cuesta interiorizarlos, completando un ejercicio psicológico irreprochable.
El filme, basado en el cortometraje Harta, de la propia autora, maneja meritoriamente los encuentros paternofiliales. Al principio no se advierte la gravedad del caso, hasta que surgen unas reacciones preocupantes. Invitan a intuir lo que fue la infernal convivencia doméstica.
Además, cuida la descripción del entorno, haciendo hincapié en el contraste que puede darse entre la imagen pública y la privada, oculta a los demás. Trabaja este apartado a diferentes niveles en los que cobra relevancia la mirada intimista.
El relato responde a un ritmo narrativo moderadamente fluido, que acota convenientemente los momentos de mayor tensión. No obstante, el espectador percibe una desazón permanente debido al esfuerzo continuo y vano de la protagonista por ser esa buena hija a la que alude el título.
La debutante Kiara Arancibia ofrece una convincente interpretación valiéndose de su elocuente expresividad. Le acompañan con oficio Julián Villagrán (Grupo 7), Janet Novas (Romería, O corno) y la siempre eficaz Petra Martínez (La vida era eso).

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