martes, 24 de marzo de 2026

PILLION

 

En su primer largometraje, el director británico Harry Lighton aporta una visión nada común de las relaciones homosexuales, que cuesta digerir. Explora la atracción desde posiciones de dominación y sumisión con las cuales construye un fuerte vínculo afectivo, que deriva en unas situaciones ciertamente antipáticas. Además, se recrea en los encuentros carnales, deparando imágenes de alto voltaje erótico. Por otro lado, deja varias incógnitas abiertas sobre los personajes. Con todo, la película ha obtenido diversos premios,  en buena parte, gracias al irreprochable reparto.

Colin, un joven tímido e introvertido, vive con sus padres y trabaja poniendo multas a los vehículos que superan el tiempo máximo de estacionamiento en los parkings públicos. En casa saben que es gay y tratan de apoyarle, porque no se atreve a salir con nadie. Eso cambia el día que casualmente conoce al apuesto Ray, de quien se queda prendado al instante. Cuando este le propone una cita, descubrirá que debe obedecerlo ciegamente si quiere estar junto a él.

PILLION

Encorajina el súbito sometimiento que acepta el protagonista. Igualmente, solivianta el comportamiento del imponente motero, equiparable al peor de los machistas. Indudablemente, son conductas que se salen de lo normal. El guion, basado en el libro Box Hill, del escritor londinense Adam Mars-Jones, evoca por momentos a Cincuenta sombras de Grey. Sin embargo, aquí el deseo y la pasión alcanzan cotas humillantes.

Conforme avanza, el espectador puede pensar que va a producirse algún tipo de reacción contundente, pero ocurre justo lo contrario. La fascinación que este chico retraído siente por su pareja le lleva a arrastrarse hasta extremos insospechados.

Al margen del morbo que pueda generar, no contiene mayores alicientes. Apenas se atisban lecturas reivindicativas; de hecho, el relato evita las típicas manifestaciones homófobas. No obstante, cabe reconocer su apuesta por el respeto a las inclinaciones íntimas de cada uno. Este apartado se plasma especialmente en las reuniones familiares.

El desenlace, discreto y tibio, resume las intenciones del filme, difícil de recomendar abiertamente.

Lo anterior no impide elogiar las interpretaciones de sus actores. La total implicación de Harry Melling (saga Harry Potter, Los crímenes de la academia) justifica los diferentes galardones que ha recibido. Le acompaña Alexander Skarsgård, que acierta a explotar su frío encanto nórdico.










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