martes, 24 de febrero de 2026

PRIMATE

 

Quienes se decanten por este estreno después de ver el tráiler intuirán lo que van a encontrarse, porque resume casi toda la película. Genera unas expectativas excesivas, ya que el filme no contiene muchos más golpes de efecto. No obstante, ofrece aquello que esperan los aficionados al horror cinematográfico. Básicamente, funde los tópicos del terror juvenil con los de otro manido subgénero, el denominado animal attack. Pese a ello, resulta entretenida y maneja bien el suspense, aunque no inventa nada nuevo, incluso por momentos parece un remake de la olvidada Link (1986).

Tras unos años en la universidad, Lucy regresa a casa, una lujosa mansión al borde de los acantilados hawaianos. Allí se reencuentra con Ben, la mascota de la familia. Su madre, que murió enferma de cáncer, le enseñó a comunicarse con los humanos. Inesperadamente, este afable e inteligente chimpancé comienza a mostrar unas actitudes agresivas. Ha contraído la rabia y ahora piensa únicamente en matar, ignorando cualquier lazo afectivo.

PRIMATE

El prólogo adelanta innecesariamente una escena cruenta. Solo pretende provocar un primer impacto que enganche al público. En ese aspecto, proporciona posteriormente los excesos sangrientos que promete el preámbulo.

Presenta a las protagonistas sin entrar en detalles. El guion tampoco las dota de profundidad al avanzar la intriga. Son arquetipos bastante planos. Ni siquiera le saca provecho al personaje del padre sordo.

Superados los compases iniciales, se torna muy previsible. Las víctimas del iracundo simio acumulan imprudencias y decisiones tan arriesgadas como absurdas en esa peligrosa situación, algo que hemos visto hasta la saciedad. Se permite insertar matices que, intencionadamente o no, adquieren unas connotaciones cómicas.

No admite reparos su agilidad narrativa; nunca pierde la tensión y, por fortuna, mesura el metraje, que se queda en 89 minutos. También cumple en los aspectos técnicos: el malvado primate a que alude el título tiene una apariencia real. La dirección juega con la iluminación de las diferentes estancias y apoya las transiciones en las bellas panorámicas del enclave donde se ubica la suntuosa residencia.

Del reparto poco puede destacarse. Las jóvenes actrices del elenco atienden las escasas exigencias de sus papeles; lo mismo sucede con el oscarizado Troy Kotsur (CODA), aquí desperdiciado.










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