martes, 10 de septiembre de 2024

MAXXINE

 

Quienes acudan a las salas pensando en que mantiene el tono terrorífico de X (2002), se sentirán decepcionados. Aquí, asistimos a un thriller de asesinatos donde los elementos verdaderamente espeluznantes quedan en un segundo plano. Con todo, estamos ante una intriga bien llevada, que cierra dignamente la trilogía del director Ti West (Pearl). Se aproxima a algunos títulos que triunfaron hace varias décadas y añade unas notas sarcásticas de autocrítica hacia la industria hollywoodense. Sin embargo, el desenlace no alcanza las cotas de genialidad y energía deseables.

Los Ángeles, 1985. Maxine Minx ha dejado atrás la terrible experiencia que sufrió con sus malogrados amigos en la granja de unos ancianos trastornados. Ahora, se propone triunfar en el cine comercial y abandonar definitivamente el porno. Las expectativas son muy halagüeñas, especialmente tras superar el casting para protagonizar la secuela de una exitosa película. Nunca imaginó que el reguero de muertes le seguiría hasta allí. Por la ciudad campa a sus anchas un asesino en serie. Poco después, aparecen los cadáveres de dos chicas que conoce, no serán las últimas víctimas cercanas.

MAXXXINE

El andamiaje básico de la trama comparte muchos detalles con infinidad de films sobre psicópatas retorcidos, incluyendo los slashers. No obstante, reúne diferentes aspectos singulares que juegan a su favor y le otorgan una identidad propia. Así, las múltiples referencias culturales y sociales que corresponden a aquella década le suman alicientes. Se percibe la esmerada labor del diseño de producción. Además, con ánimo mordaz, nos introduce en los entresijos de un gran estudio desde los preparativos del rodaje. En ese marco no faltan los guiños a clásicos como Psicosis (1960).

Se sigue con interés, pero le cuesta encajar el giro que esconde al final. Aunque pueda resultar imprevisible, toma unos derroteros extravagantes que nos abocan a una resolución precipitada. Lo intenta arreglar con el epílogo.

En los apartados técnicos, las texturas de las imágenes, el vestuario, el maquillaje, la iluminación y las localizaciones logran una ambientación irreprochable. La banda sonora contribuye a este propósito, alternando la música electrónica compuesta por Tyler Bates con hits de la época.

Mia Goth sube un peldaño en su nivel interpretativo y aporta también las gotas de sensualidad que requiere el personaje. El guion, aun cuando incorpora a bastantes secundarios, consigue dotarlos de entidad. De ese trabajo se benefician particularmente Kevin Bacon, Giancarlo Esposito (The Mandalorian) y Elizabeth Debicki (Tenet).




MaXXXine, ec críticas by Eduardo Casanova is licensed under CC BY-SA 4.0




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