martes, 12 de mayo de 2026

LA AHORCADA

 

Aquellos que pretendan sufrir escalofríos con esta película se llevarán un buen chasco. Estamos básicamente ante una historia de venganza en la que pronto se desbravan los potenciales resortes terroríficos. Y es que resulta demasiado artificiosa desde la primera secuencia. Tampoco los intérpretes la mejoran con sus diálogos impostados, y el giro imprevisible del final termina siendo tramposo, empeorando, si cabe, las malas sensaciones que causa cuanto le precede.

La cantautora Rosa Martín se ahorca en el jardín de Fran, el hombre a quien amaba y que la trató como un mero objeto sexual. La conmoción anímica que provoca el suceso en este productor musical divorciado no acaba ahí. El alma en pena de la difunta se dedicará a atormentarle. Se cebará especialmente en sus hijas, que visitan periódicamente la espaciosa casa rural donde reside. No tardará en conectar con la pequeña Patti, a la que manipulará para cometer unas fechorías letales.

LA AHORCADA

El director Miguel Ángel Lamata (Nuestros amantes, Los futbolísimos) cambia de género y defrauda cualquier expectativa. Parte de la responsabilidad recae en Mayte Navales, autora del guion y que adapta su propia novela, publicada unos días antes del estreno. Ciertamente, el visionado del filme no invita a leerla.

La intriga se mueve fundamentalmente en los terrenos del suspense y encadena situaciones paranormales, la mayoría absurdas. Le otorga al fantasma de la joven unos poderes sobrenaturales similares a los que poseen los superhéroes. Ofrece pocos datos de los personajes, lo cual también lastra al relato. Ni siquiera justifica lo suficiente la obsesión sentimental que motivó el suicidio.

Juega con diferentes percepciones de lo que ocurre. Funde la realidad de los protagonistas con sus pesadillas y desconcierta al espectador. Ello cobra más entidad en los instantes finales. Altera súbitamente el tono, buscando el impacto definitivo, y genera perplejidad.

La factura técnica responde a los escasos medios invertidos. Conviene destacar el trabajo del departamento de maquillaje; mientras que la convencional banda sonora compuesta por Fernando Velázquez (El orfanato, Lo imposible, La cumbre escarlata) pasa desapercibida.

Cuesta salvar a alguno de los actores principales del elenco (Amaia Salamanca, Eduardo Noriega, Norma Ruiz). Ninguno se desenvuelve con un mínimo de naturalidad. Únicamente la niña Cosette Silguero logra ofrecer unos registros aceptables. Aún peor parados salen quienes asumen roles secundarios.












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