martes, 21 de abril de 2026

LAPÖNIA

 

El director David Serrano (Días de fútbol, Voy a pasármelo bien) nos presenta esta comedia con contrapuntos dramáticos, recorrida por diálogos agudos y sarcásticos. Resultan tan eficaces en clave de crítica social, como al caricaturizar conflictos éticos y planteamientos particulares con los cuales el público puede sentirse identificado. En esta ocasión, el reputado cineasta madrileño no firma el guion, lo hacen los propios autores de la obra teatral adaptada (Cristina Clemente y Marc Angelet). La puesta en escena delata su origen escénico, aunque incorpora unos recursos técnicos que dinamizan el desarrollo del filme. Aun así, se advierten ligeros altibajos.

Mónica decide celebrar la Navidad con Nuria, la hermana a quien añora desde que, años atrás, esta aceptó una oferta de trabajo en Rovaniemi (Finlandia). Ahora ambas están casadas, son madres y se sienten aparentemente felices. Todo apunta a unas estupendas vacaciones en las que la armonía presidirá el reencuentro de las dos familias. Sin embargo, cuando la pequeña Sofía le cuenta a su primo Martín que Papá Noel no existe, estallan las hostilidades entre los adultos. Las discusiones irán derivando a terrenos cada vez más desagradables y delicados.

LAPÖNIA

Igual que sucedía en la reciente Altas capacidades, las distintas ideas sobre la educación de los hijos sirven de pretexto argumental. Aquí, toma un enfoque que le permite ahondar en el choque de culturas. Verbaliza sin reparos una irónica percepción del carácter español fuera de nuestras fronteras, vinculada a tópicos muy extendidos.

Por otra parte, buscando la cercanía del espectador, escoge una situación propicia y frecuente: la típica reunión, teóricamente festiva, en la que los parientes políticos no congenian. A ello le suma las rencillas fraternales latentes y los secretos de pareja, componiendo un cóctel altamente explosivo. No obstante, en los compases finales, se torna demasiado trascendente y pierde algo de chispa. Al priorizar las tensiones agrias cambia el tono y se aproxima a Un dios salvaje (2011) de Roman Polanski.

Las mentiras o las medias verdades, el desapego y la nostalgia también se integran en una historia que tiene mucho de cotidiana.

Los cuatro protagonistas atienden sobradamente las exigencias de sus papeles. Cabe elogiar la naturalidad con que se expresa siempre Ángela Cervantes. Julián López alterna diferentes registros sin estridencias y exhibe su contrastada vis cómica. Les secundan una implicada Natalia Verbeke y el actor noruego Vebjørn Enger.











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