martes, 21 de abril de 2026

BUENA SUERTE, PÁSALO BIEN, NO MUERAS

 

Gore Verbinski, director de la saga Piratas del Caribe, nos trae esta estrafalaria y original sátira sobre la peligrosa adicción a las nuevas tecnologías, llevándola hasta extremos apocalípticos. En clave de ciencia ficción, el inspirado guion que firma Matthew Robinson (De amor y monstruos) proporciona momentos delirantes y frenéticos. No obstante, si se escarba bajo su mordaz humor negro, hallamos algunas advertencias a considerar. Los mensajes de mayor peso aparecen especialmente en los preámbulos y durante el vibrante cierre, si bien, a veces, quedan desdibujados por unos diálogos pomposos.

Un hombre desaliñado irrumpe en el concurrido restaurante Norms de Los Ángeles a las 22:10. Asegura venir del futuro para salvar el mundo y solicita voluntarios dispuestos a seguirle. Al principio, nadie le hace caso y lo toman por loco, pero cuando amenaza con detonar la bomba que lleva pegada al cuerpo, la cosa cambia. Finalmente, él mismo elige a los que le acompañarán en su arriesgada misión. Así empieza una alocada odisea cuyo objetivo es acabar con el creador de la inteligencia artificial.

BUENA SUERTE, PÁSALO BIEN, NO MUERAS

La potente introducción constituye la primera sorpresa del filme. Engancha y descoloca al espectador. En esos minutos, el discurso del protagonista acerca de la creciente dependencia que generan las redes sociales resulta demoledor y brillante.

Igual que si fuera una yincana o un videojuego, los improvisados héroes se van enfrentando a adversidades y enemigos muy diferentes. En esos encuentros letales se aprecia la imaginación de sus artífices, que alcanza cotas surrealistas, sin perder nunca la chispa.

Hábilmente, la narración alterna puntualmente la aventura del grupo, con una mirada singular a varios de sus integrantes. Introduce unos episodios que funcionan perfectamente como historias independientes. Cuentan quienes son y las rocambolescas situaciones que han soportado recientemente, también vinculadas al avanzado universo virtual.

Solo se enreda un tanto en los últimos compases, que rozan lo farragoso, aunque el epílogo mejora las sensaciones.

Evidencia una factura técnica impecable. El vestuario, el maquillaje y los efectos visuales están en consonancia con lo que propone el relato.

Sam Rockwell (La milla verde, Tres anuncios a las afueras, Moon) corrobora que domina este tipo de papeles histriónicos, enérgicos y descabellados. A su lado, destacan las interpretaciones de Juno Temple (Expiación, más allá de la pasión) y Haley Lu Richardson (Múltiple).











No hay comentarios:

Publicar un comentario