martes, 10 de febrero de 2026

SI PUDIERA, TE DARÍA UNA PATADA

 

Las responsabilidades que abruman hasta la extenuación a una terapeuta, cuya hija sufre un preocupante trastorno alimentario, provocan unas sensaciones asfixiantes e incómodas. Aumentan al apreciar que nuevos incidentes y contratiempos se suceden cada día, e increíblemente afectan a todos los ámbitos de su vida. El tour de force que debe soportar encorajina y perturba. Aun con ese panorama, se permite introducir unos ligeros y agradecidos apuntes cómicos.

La directora y guionista Mary Bronstein, partiendo de sus propias experiencias, reclama el reconocimiento del sacrificio que realizan diariamente muchas mujeres en tal situación. En ese sentido, se alinea con otros filmes recientes (Salve María, Die My Love).

SI PUDIERA, TE DARÍA UNA PATADA

Linda intenta cumplir con las obligaciones que tiene como madre, en este caso, superiores a lo habitual; mientras, su marido pasa largas temporadas lejos de casa. También ha de atender a sus pacientes en la consulta, algunos con problemas psicológicos graves. Incluso ella misma se somete a tratamiento periódicamente. Por si fuera poco, las adversidades crecen al producirse un inesperado accidente doméstico que la obliga a mudarse temporalmente.

Con un ritmo frenético, retrata la maternidad actual poniendo el énfasis en el estrés que generan hoy las sociedades avanzadas, las exigencias laborales, la falta de los apoyos necesarios y las enfermedades mentales. No obstante, las impetuosas reacciones de la protagonista, que se siente culpable, no invitan a empatizar demasiado.

Ocasionalmente, recurre a unas confusas visiones alegóricas originadas por el consumo de estupefacientes y alcohol, lo que deriva en la descomposición interior del personaje. Aquellos con quienes se relaciona, empezando por el esposo ausente, parecen incapaces de comprenderla, lo cual causa mayor desasosiego en el espectador. Solo unos esporádicos toques de humor negro relajan la tensión.

De los apartados técnicos, destaca el montaje. Brilla la buena tarea realizada en la sala de edición que contribuye a mantener la agilidad narrativa.

Rose Byrne, ganadora del Globo de Oro y nomimada al Óscar por este papel, se implica plenamente. Su esforzada interpretación constituye la razón principal de los elogios y galardones obtenidos por la película.









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